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Afasia infantil: cuando los niños pierden el habla

Autor: Giovana Femat Roldán

La afasia infantil es un trastorno del lenguaje que ocurre cuando hay una lesión en las áreas del cerebro responsables de la comunicación.  

En los adultos, la afasia es bien reconocida, especialmente después de un infarto cerebral, pero en los niños suele pasar desapercibida o confundirse con otros trastornos del desarrollo. Es fundamental entender que no es un problema de inteligencia ni de audición, sino de procesamiento del lenguaje.

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas de la afasia infantil varían dependiendo de la extensión y la localización del daño cerebral, así como de la edad del niño y su nivel de desarrollo lingüístico previo. Algunos signos comunes incluyen:

  • Pérdida repentina del habla o reducción significativa del vocabulario
  • Dificultad para encontrar palabras o para nombrar objetos
  • Errores gramaticales o frases sin sentido
  • Dificultad para seguir instrucciones simples
  • Problemas para leer o escribir (en niños mayores)
  • Sustitución de palabras por otras incorrectas (parafasias)
  • Uso de oraciones muy cortas o incompletas 

Es importante destacar que la afasia puede presentarse de manera leve o severa. En algunos casos, el niño puede decir solo unas cuantas palabras; en otros, puede hablar fluidamente pero sin sentido, con una comunicación poco efectiva.

¿Por qué algunos niños pierden la capacidad de hablar?

El cerebro infantil está en constante desarrollo, lo cual ofrece ventajas y desafíos. Por un lado, el cerebro joven tiene una mayor plasticidad, lo que significa que puede reorganizarse y recuperar funciones más fácilmente que el cerebro adulto. Por otro lado, si el daño ocurre en etapas críticas del desarrollo del lenguaje (generalmente antes de los 5 años), puede afectar la adquisición misma del lenguaje.

Entre las causas más comunes de afasia infantil se encuentran:

  • Accidente cerebrovascular infantil:

Aunque es poco frecuente, los niños pueden sufrir infartos cerebrales que afecten las áreas del lenguaje (como el área de Broca o de Wernicke).

  • Traumatismo craneal:

Lesiones por caídas, accidentes o golpes en la cabeza pueden generar daño en zonas específicas del cerebro.

  • Enfermedades infecciosas:

Virus como el herpes simple pueden causar encefalitis, una inflamación del cerebro que afecta el lenguaje.

  • Epilepsia relacionada con el lenguaje:

En particular, el síndrome de Landau-Kleffner, que aparece entre los 3 y 7 años, provoca una regresión del lenguaje en niños previamente sanos.

  • Tumores cerebrales:

Al crecer, un tumor puede afectar directamente las áreas del lenguaje o la conectividad neuronal.

  • Cirugías o accidentes neuroquirúrgicos:

En algunos casos, la intervención médica necesaria para tratar una enfermedad puede dañar estructuras del lenguaje.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la afasia infantil requiere un enfoque multidisciplinario. Los neurólogos pediátricos son los especialistas encargados de identificar y evaluar el tipo y la causa de la afasia. Las herramientas más utilizadas para el diagnóstico incluyen:

  • Resonancia magnética (RM):

Permite visualizar el cerebro y detectar lesiones estructurales

  • Electroencefalograma (EEG):

Útil para identificar actividad epiléptica, especialmente en casos de síndrome de Landau-Kleffner

  • Evaluaciones neuropsicológicas y del lenguaje:

Realizadas por terapeutas del lenguaje y psicólogos especializados, para determinar el nivel de afectación

¿Tiene tratamiento?

Aunque la afasia infantil puede ser un diagnóstico preocupante, existen tratamientos que ayudan significativamente a mejorar la calidad de vida y el desarrollo del niño. La clave está en un diagnóstico temprano y un plan de intervención individualizado. Los tratamientos más comunes son:

  • Terapia del lenguaje:

Es la base del tratamiento. Los terapeutas del lenguaje trabajan con el niño para estimular la comprensión y expresión verbal, además de fomentar otros medios de comunicación como los gestos o pictogramas si es necesario.

  • Rehabilitación neurológica:

En algunos casos, se incorporan programas de neurorehabilitación que incluyen terapia ocupacional y fisioterapia.

  • Tratamiento médico de enfermedades subyacentes:

Por ejemplo, si hay epilepsia, se controlará con medicamentos antiepilépticos.

  • Apoyo escolar y adaptaciones educativas:

Es fundamental integrar a los docentes y al entorno escolar para facilitar el aprendizaje y evitar la exclusión social.

  • Apoyo psicológico y familiar:

La afasia infantil impacta no solo al niño, sino a toda la familia. Contar con acompañamiento emocional es importante para afrontar el proceso.