Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

Problemas de conducta en niños relacionados con el cerebro

Autor: Giovana Femat Roldán

Los trastornos del comportamiento perturbador –trastornos de la conducta– en la infancia y en la adolescencia engloban un conjunto de conductas que implican oposición a las normas sociales y a los avisos de las figuras de autoridad, cuya consecuencia más destacada es el fastidio o la perturbación, más o menos crónica, de la convivencia con otras personas: compañeros, padres, profesores y personas desconocidas.

La mayor parte de los problemas de conducta que muestran los niños pueden explicarse como un desajuste dentro de su contexto familiar, escolar o social, pero si éste permanece en el tiempo, los niños que lo presentan pueden ser señalados como problemáticos con la consiguiente etiqueta que, además, suele ir acompañada de otros problemas que dificultan las posibilidades de adaptación y normalización de su desarrollo.                                           

Trastorno negativista desafiante

Este trastorno se engloba, en el DSM-IV-TR, dentro de una categoría diagnóstica más amplia que, bajo el epígrafe de «Trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador» incluye –además del ya mencionado– el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y el trastorno disocial.

La CIE 10 (OMS, 1992) considera los trastornos del comportamiento perturbador como una categoría única que incluye el trastorno disocial limitado al contexto familiar en niños socializados, en niños no socializados, y donde incluye lo que denomina «trastorno disocial desafiante y oposicionista».

Trastorno disocial

Es característico de niños con edades por debajo de los 9 ó 10 años. Viene definido por la presencia de un comportamiento marcadamente desafiante, desobediente y provocador y por la ausencia de otros actos disociales o agresivos más graves que violan la ley y los derechos de los demás.

El rasgo esencial de este trastorno es una forma de comportamiento persistentemente negativista, hostil, desafiante, provocador y subversivo que está claramente fuera de los límites normales del comportamiento de los niños de la misma edad y contexto sociocultural y que no incluye las violaciones más importantes de los derechos ajenos que se reflejan en el comportamiento agresivo y disocial especificado para las categorías de trastornos disociales. 

La diferencia clave con otros tipos de trastornos disociales radica en la ausencia de violación de las leyes o de los derechos fundamentales de los demás, tales como el robo, la crueldad, la intimidación, el ataque o la destrucción. La presencia definitiva de cualquiera de estas formas de comportamiento excluye el diagnóstico. Sin embargo, el comportamiento disocial oposicionista-desafiante, tal y como se ha perfilado en el párrafo anterior, se encuentra con frecuencia en otros trastornos disociales. 

¿Qué provoca los problemas de conducta en niños?

Los trastornos del comportamiento perturbador tienen un origen multicausal, se han dedicado a investigar los factores de riesgo y protectores que pueden explicar o dar cuenta de la probabilidad de estos trastornos.

La influencia de los factores de riesgo o protectores no es sumativa, sino que se influyen de manera recíproca y también hay que tener en cuenta el momento de su aparición.

Factores de riesgo:

  • Biológicos:

Los factores más aceptados actualmente son: el género, los factores pre y perinatales, los factores cerebrales y bioquímicos, la dieta y los niveles subclínicos de plomo.

  • Personales

Los factores que parecen estar relacionados con los trastornos del comportamiento perturbador son las variables de personalidad (temperamento difícil, neuroticismo y extraversión, impulsividad, de búsqueda sensaciones, inestabilidad afectiva), cognitivas (dificultad en la solución de problemas, impulsividad cognitiva, baja capacidad verbal, atribuciones y distorsiones cognitivas), déficit de habilidades sociales y pobre empatía, baja autoestima, pobre desarrollo moral, bajo rendimiento escolar y otros trastornos asociados.

  • Familiares:

La familia es el grupo de referencia por excelencia para el niño y donde se transmiten las normas, valores, actitudes y conductas. Las variables que se pueden incluir aquí son: psicopatología de los padres (alcoholismo, drogadicción, conducta antisocial, depresión de la madre), familias desestructuradas (pérdida de uno de los padres, conflictos graves de pareja), estilos educativos.

¿Qué síntomas presentan estos trastornos?

1. Síntomas de regulación emocional

Estos problemas reflejan una dificultad para controlar emociones y respuestas ante situaciones cotidianas. Entre ellos destacan:

  • Irritabilidad excesiva:

Los niños pueden presentar explosiones emocionales desproporcionadas.

  • Falta de control de la ira:

Respuestas agresivas verbales o físicas ante estímulos menores.

  • Ansiedad o miedos intensos:

A menudo desproporcionados para la situación, incluyendo fobias específicas.

  • Cambios de humor extremos:

Pasar rápidamente de la euforia al llanto sin una causa aparente.

2. Conductas disruptivas

Estas conductas suelen interferir con las actividades diarias y el entorno familiar o escolar:

  • Impulsividad:

Actuar sin pensar en las consecuencias, como interrumpir o hablar sin control.

  • Desafío a la autoridad:

Negarse persistentemente a seguir reglas o instrucciones.

  • Agresividad:

Hacia compañeros, familiares u objetos, ya sea física o verbal.

  • Rabietas frecuentes:

En niños mayores, estas pueden considerarse inapropiadas para su edad.

3. Alteraciones en la atención y el aprendizaje

Cuando el cerebro tiene dificultad para procesar o regular estímulos, se pueden observar:

  • Distracción constante:

Problemas para mantener la atención en tareas específicas.

  • Dificultad para planificar o seguir instrucciones:

Particularmente con tareas complejas o en varios pasos.

  • Problemas académicos persistentes:

Que no se explican por falta de interés o esfuerzo, como dificultades en la lectura, escritura o matemáticas.

4. Problemas sociales

Los niños con problemas conductuales pueden tener dificultades para interactuar con sus pares o adultos:

  • Dificultades para comprender normas sociales:

Como esperar su turno o respetar el espacio personal.

  • Retraimiento social:

Preferencia por estar solos o aislamiento en grupos.

  • Interacciones inapropiadas:

Conductas que no se adaptan al contexto social.

5. Síntomas asociados a trastornos específicos

Algunos síntomas pueden sugerir trastornos neurológicos específicos relacionados con la conducta:

  • Hiperactividad motora:

Característica del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

  • Comportamientos repetitivos o estereotipados:

Común en el Trastorno del Espectro Autista (TEA).

  • Falta de empatía o respuestas emocionales atípicas:

Relacionado con problemas de desarrollo social.

  • Movimientos involuntarios o tics:

Asociados con trastornos como el síndrome de Tourette.

6. Alteraciones del sueño

Los problemas de conducta también pueden estar relacionados con patrones de sueño anormales, como:

  • Dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo.
  • Somnolencia diurna excesiva que afecta el comportamiento y la atención.
  • Pesadillas frecuentes o terrores nocturnos.

7. Cambios físicos o neurológicos asociados

En algunos casos, los problemas de conducta están acompañados de síntomas neurológicos:

  • Dolores de cabeza recurrentes:

Asociados con migrañas o tensión emocional.

  • Convulsiones:

Que pueden alterar el comportamiento temporalmente.

  • Movimientos torpes o descoordinados.

¿Cómo podemos prevenir los trastornos del comportamiento?

No existe una sola medida que pueda prevenir todos los trastornos del comportamiento; y hay factores causales que no se pueden prevenir (por ejemplo, el sexo o la edad) por lo que no existe la prevención total. Hay dos medidas muy importantes que se pueden y se deben tomar: la atención precoz a los síntomas, y la inclusión de la familia y la escuela en el tratamiento.

Hay que prestar atención a las características de la vida del niño y del ambiente que le rodea. Es posible que el niño violento, disruptivo y agresivo esté reproduciendo conflictos y vivencias cotidianas de su medio familiar o social.

Es muy importante establecer límites claros y normas de disciplina coherentes y estables, ajustadas a la realidad y capacidad del niño, desde muy temprano. Tanto la ausencia de estas normas como su excesiva rigidez pueden propiciar los problemas de comportamiento.