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Pruebas para diagnosticar una enfermedad neurológica

Autor: Giovana Femat Roldán

Los exámenes y procedimientos de diagnóstico son herramientas vitales que ayudan a los médicos a confirmar o descartar un trastorno neurológico u otra afección médica.    

Hoy en día, los nuevos instrumentos y técnicas permiten a los científicos evaluar el cerebro vivo y monitorear la actividad del sistema nervioso a medida que ocurre.

Los médicos cuentan con herramientas poderosas y precisas para diagnosticar mejor la enfermedad y para evaluar qué tan bien puede estar funcionando una terapia en particular. Las pruebas de diagnóstico por la imagen que se utilizan comúnmente para diagnosticar los trastornos del sistema nervioso (neurológicos) son las siguientes:

  • Tomografía computarizada (TC)
  • Punción Lumbar
  • Electroencefalograma
  • Resonancia magnética nuclear (RMN)
  • Angiografía
  • Tomografía por emisión de positrones (PET)
  • Ecografía Doppler

Algunos de estos, son;

Punción Lumbar

El líquido cefalorraquídeo fluye a través de un canal llamado espacio subaracnoideo que se localiza entre las capas de tejido que recubren el encéfalo y la médula espinal (meninges). Este líquido, que rodea el encéfalo y la médula espinal, ejerce una función de amortiguación que protege a estos órganos de sacudidas repentinas y traumatismos menores.

En la punción lumbar se extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo con una aguja, y se envía al laboratorio para su análisis.

El examen del líquido cefalorraquídeo sirve para detectar infecciones, tumores y hemorragias cerebrales y medulares. En estos trastornos puede estar alterado el contenido y el aspecto del líquido cefalorraquídeo, que en condiciones normales contiene pocos glóbulos rojos y blancos y es claro e incoloro. Por ejemplo, los siguientes hallazgos sugieren ciertos trastornos:

  • Un aumento en el número de glóbulos blancos (leucocitos) del líquido cefalorraquídeo sugiere una infección o inflamación del cerebro o la médula espinal.
  • La turbidez del líquido debida a la presencia de numerosos glóbulos blancos sugiere meningitis (infección e inflamación de los tejidos que recubren el encéfalo y la médula espinal) o, en algún caso, encefalitis (infección o inflamación del encéfalo).
  • La presencia de sangre en el líquido puede indicar una hemorragia cerebral, por ejemplo, cuando estalla (se rompe) una protuberancia en una arteria cerebral debilitada (aneurisma).
  • El aumento de la presión del líquido cefalorraquídeo puede ser resultado de muchos trastornos, incluyendo tumores cerebrales o meningitis.

Electroencefalograma

La electroencefalografía (EEG) es un método simple e indoloro que registra la actividad eléctrica del cerebro en forma de ondas, cuyo patrón se recoge impreso en papel y/o se graba en una computadora. El EEG puede ayudar a identificar lo siguiente:

  • Trastornos convulsivos
  • Trastornos del sueño
  • Algunos trastornos metabólicos o estructurales del encéfalo.

Por ejemplo, el EEG puede ayudar a identificar dónde se origina una convulsión y mostrar los cambios en la actividad eléctrica asociados a estados confusionales que pueden resultar de trastornos como la insuficiencia hepática (encefalopatía hepática) o ciertos fármacos.

Para realizar esta técnica, se colocan pequeños sensores (electrodos) adhesivos en el cuero cabelludo del paciente. Los electrodos se conectan mediante cables a una máquina que obtiene un registro (trazado) de las pequeñas variaciones de voltaje que detecta cada electrodo. Estos trazos constituyen el electroencefalograma (EEG).

Electromiografía y Estudios de Conducción Nerviosa

La electromiografía y los estudios de conducción nerviosa ayudan a determinar la causa de la debilidad muscular, de la pérdida sensitiva, o de ambas, que pueden estar producidas por lesiones en las siguientes zonas:

  • En la raíz del nervio espinal (por ejemplo, debido a una hernia de disco en el cuello o en la región lumbar)
  • En los nervios periféricos (por ejemplo, debido a un síndrome del túnel del carpo o a una neuropatía diabética)
  • A nivel de la unión entre el nervio y el músculo (unión neuromuscular), por ejemplo, debido a miastenia gravis, botulismo o difteria

En la electromiografía (EMG) se inserta una pequeña aguja en un músculo para registrar su actividad eléctrica, tanto en reposo como durante la contracción muscular. Normalmente, el músculo en reposo no produce actividad eléctrica. Una ligera contracción produce cierta actividad eléctrica, que aumenta a medida que lo hace la contracción.

Los estudios de conducción nerviosa miden la velocidad a la que los nervios motores o sensitivos transmiten los impulsos eléctricos. Una pequeña corriente eléctrica envía un estímulo a través del nervio que está siendo estudiado. La corriente se aplica mediante electrodos colocados en la superficie de la piel o mediante agujas introducidas a lo largo del recorrido del nervio.

Potenciales Evocados

En esta prueba, los médicos emplean estímulos visuales, auditivos y táctiles para activar áreas cerebrales específicas del cerebro, es decir, para evocar respuestas. Se utiliza un electroencefalograma para detectar la respuesta evocada por el estímulo. Basándose en estas respuestas, el médico puede determinar si esas áreas cerebrales funcionan bien.

¿Cuáles son los síntomas neurológicos más comunes?

Los síntomas neurológicos pueden variar considerablemente según la condición subyacente, pero algunos son comunes a una amplia variedad de trastornos neurológicos. Identificar estos síntomas es clave para el diagnóstico temprano y adecuado de diversas afecciones del sistema nervioso. A continuación, se describen algunos de los síntomas neurológicos más frecuentes:

1. Dolor de cabeza

Es uno de los síntomas neurológicos más comunes, que puede estar relacionado con migrañas, cefaleas tensionales o problemas más graves como tumores cerebrales o meningitis. Las migrañas suelen incluir síntomas adicionales como sensibilidad a la luz, sonidos y, a veces, náuseas o vómitos.

2. Convulsiones

Las convulsiones son causadas por una actividad eléctrica anormal en el cerebro y pueden ser un síntoma de epilepsia, tumores cerebrales o infecciones como encefalitis. Pueden variar en intensidad, desde pequeñas sacudidas hasta episodios graves que afectan a todo el cuerpo.

3. Debilidad muscular

La debilidad o parálisis puede ser un indicio de problemas neurológicos como un accidente cerebrovascular (ACV), esclerosis múltiple o neuropatías periféricas. A menudo se acompaña de pérdida de la coordinación y dificultad para realizar tareas cotidianas.

4. Pérdida de la sensibilidad

La alteración de la sensibilidad, como entumecimiento o parestesias (sensación de hormigueo), es común en trastornos que afectan los nervios periféricos, como las neuropatías diabéticas, o en condiciones como la esclerosis múltiple.

5. Trastornos del equilibrio y coordinación

Los problemas para mantener el equilibrio o la coordinación motora pueden ser síntomas de afecciones como la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple o daño en el cerebelo. Los pacientes pueden experimentar inestabilidad al caminar o caídas frecuentes.

6. Dificultad para hablar o comprender el lenguaje (Afasia)

La afasia es un síntoma neurológico asociado con el daño en las áreas del cerebro responsables del lenguaje, comúnmente observado en casos de ictus. Los pacientes pueden tener dificultad para encontrar palabras, hablar con fluidez o entender lo que otros dicen.

7. Problemas visuales

La pérdida parcial o completa de la visión, visión doble o alteraciones del campo visual pueden ser signos de afecciones neurológicas como la neuropatía óptica, la esclerosis múltiple o tumores cerebrales que comprimen las vías visuales.

8. Trastornos del sueño

Problemas para dormir, como insomnio, somnolencia excesiva durante el día o trastornos del ritmo circadiano, a menudo se asocian con condiciones neurológicas como el síndrome de piernas inquietas, la narcolepsia o el síndrome de apnea del sueño.

9. Mareos o vértigo

El vértigo, una sensación de giro o movimiento cuando uno está quieto, es un síntoma neurológico que puede estar asociado con problemas en el oído interno, daño en el cerebelo o en el tronco encefálico.

10. Trastornos cognitivos

Los problemas con la memoria, el juicio, la toma de decisiones y otras funciones cognitivas pueden ser indicadores de trastornos como la demencia, la enfermedad de Alzheimer o las secuelas de un trauma craneoencefálico.